Hoy 17 de enero se ha firmado la mayor traición al Campo Español. La decisión reciente de la Unión Europea de avanzar en la firma del acuerdo comercial con Mercosur (que incluye a Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay, y que se firmó oficialmente el 17 de enero de 2026 en Paraguay) representa un grave error para el sector agrario y ganadero español, especialmente para el pequeño comerciante y productor familiar.
No nos oponemos en absoluto a la creación de un mercado ampliado con Hispanoamérica. Al contrario: apoyar a nuestros hermanos hispanoamericanos es una prioridad histórica, cultural y moral. España mantiene lazos profundos con la región, y un comercio justo y equilibrado podría generar beneficios reales para todos. Sin embargo, este acuerdo específico no es una oportunidad para el pequeño productor, ni del lado español ni del lado hispanoamericano: es un negocio diseñado y pensado casi exclusivamente para las grandes multinacionales.
Las principales organizaciones agrarias españolas, como ASAJA y COAG, han expresado su rechazo frontal al pacto. Según ASAJA, el acuerdo genera un “grave impacto” al permitir la entrada masiva de productos elaborados con sustancias prohibidas en la UE (como ciertos fitosanitarios o carne producida con hormonas de crecimiento), cuya trazabilidad y control no están plenamente garantizados. Esto crea una competencia desleal que destroza al pequeño agricultor y ganadero español y, al mismo tiempo, condena al pequeño productor hispanoamericano a seguir trabajando en condiciones precarias, sin poder acceder a mercados de valor añadido ni mejorar su renta.

COAG advierte que el tratado “pone en riesgo la viabilidad económica de miles de explotaciones agrarias y ganaderas”, tanto en España como en los países del Mercosur. Sectores sensibles como la carne de vacuno, aves, arroz, azúcar, cítricos o miel se verán aplastados por importaciones masivas a precios de dumping, precios que solo las grandes multinacionales pueden ofrecer gracias a economías de escala, subsidios ocultos y la capacidad de absorber pérdidas temporales. El pequeño productor hispanoamericano, que lucha por sobrevivir con explotaciones familiares, no ve ni un euro de beneficio: sus productos se venden a intermediarios multinacionales a precios ridículos, mientras el pequeño comerciante español ve cómo su mercado local se inunda de mercancía barata y de dudosa calidad.

Aunque la Comisión Europea insiste en que todos los productos importados deben cumplir los requisitos sanitarios y fitosanitarios de la UE, la realidad es que los costes de producción en Mercosur son mucho más bajos precisamente porque no se aplican las mismas exigencias ambientales, de bienestar animal ni de uso de fitosanitarios que impone el Pacto Verde Europeo a los agricultores españoles. Esta diferencia no es casualidad: es el resultado de un acuerdo que beneficia a las grandes empresas exportadoras e importadoras, capaces de mover miles de toneladas, mientras el pequeño productor —ya sea español o hispanoamericano— queda fuera del juego.

Las llamadas cláusulas de salvaguardia generan muchas dudas, ya que en acuerdos anteriores se han demostrado ineficaces o excesivamente lentas. Mientras tanto, las multinacionales ya están posicionadas para acaparar los flujos comerciales, dejando al pequeño comerciante español sin margen y al pequeño agricultor hispanoamericano sin futuro digno.
Apoyar a Hispanoamérica no puede significar destruir el sector primario español, ni perpetuar la precariedad del pequeño productor hispanoamericano. Un acuerdo comercial debe basarse en la reciprocidad plena: mismas normas sanitarias, ambientales y laborales para todos, y mecanismos reales que protejan al pequeño frente a las grandes corporaciones. De lo contrario, no estamos fomentando la integración entre pueblos hermanos: estamos entregando el campo europeo y el campo hispanoamericano en bandeja a las multinacionales.

Exigimos que se priorice la protección real del pequeño agricultor y ganadero, tanto en España como en Hispanoamérica, con controles estrictos en frontera, mecanismos de reciprocidad efectivos y medidas que impidan que este tratado se convierta en un simple instrumento de negocio para las grandes empresas. El futuro del medio rural, la calidad de los alimentos y la dignidad de miles de familias pequeñas dependen de ello.

Nos asignaron ser camareros, no lo olvidemos.
El campo para las placas solares.