Mercedes Formica y José Antonio Primo de Rivera
Una lealtad intelectual que desafió al tiempo
La redacción de este artículo nace tras la lectura del libro de María José Ibáñez “MERCEDES FORMICA, RETRATO APASIONADO DE UNA MUJER VALIENTE”, Ed. Fides, y habiendo trabajar en la biografía y obra de Formica. Hay que señalar un aspecto muy importante, Mercedes Formica fue coetánea de José Antonio Primo de Rivera. No sólo conoció su figura, en la breve vida del fundador de Falange habló, colaboró, luchó y guardó un recuerdo en primera persona.
Veamos que recuerdos nos traslada Mercedes Formica en sus obras, cartas y en entrevistas periodísticas que le realizaron.

Introducción: un encuentro que definió un destino
Mercedes Formica contaba poco más de veinte años cuando, en el otoño de 1934, visitó por primera vez a José Antonio Primo de Rivera en su despacho de la calle Marqués de Riscal. Aquel encuentro, según recuerda en Visto y vivido (Planeta, 1981), fue decisivo para su vida política, intelectual y jurídica. Ella entró como una universitaria interesada en la vida pública; salió convertida en delegada del SEU femenino en la Facultad de Derecho.
Ese episodio, más allá del gesto organizativo, marcó el inicio de un vínculo político e intelectual que Mercedes mantendría hasta el final de su vida, incluso cuando su evolución personal la llevara a criticar duramente al franquismo y a impulsar reformas jurídicas contrarias al espíritu de la legislación del régimen.
1. Admiración inicial: 1933–1935
En Visto y vivido y Escucho el silencio (1984), Formica recuerda su impacto al escuchar por primera vez a José Antonio durante el mitin del Teatro de la Comedia, celebrado el 29 de octubre de 1933. Allí situó retrospectivamente una de sus primeras certezas políticas:
«La aparición de José Antonio en la vida política produjo el acuerdo tácito entre izquierdas y derechas para declararle una guerra a muerte.»
(Visto y vivido, 1981; citado por J. M. G. de Tuñón, Nódulo Materialista, 2012)
Para Formica, el discurso joseantoniano representaba una alternativa regeneradora que integraba justicia social, dignidad del trabajo y participación femenina. En Escucho el silencio dejó claro que, a su juicio, José Antonio no concebía a las universitarias como ornamento ni excepción:
«José Antonio (…) nunca fue contrario a las universitarias.»
(Escucho el silencio, 1984, p.130)
Esta afirmación subraya que su participación en la Falange no se debía a un encuadramiento pasivo, sino a una convicción personal en una visión del país que, según ella, incluía a las mujeres como compañeras de destino.
2. Formación política y desencuentros futuros
A lo largo de 1934–1935, Formica asistió a reuniones, charlas y actividades en las que José Antonio buscaba dar estructura a una Falange todavía joven. Diversos testimonios periodísticos posteriores, como el artículo publicado en ABC el 25 de noviembre de 1978, recuerdan la insistencia del fundador en que la revolución nacional-sindicalista necesitaba mujeres con formación jurídica.
Aunque algunas frases transmitidas por la prensa están redactadas como interpretaciones más que como citas, permiten situar la atmósfera intelectual en la que Formica se formó. En ese contexto, entendió que su futuro no estaba en tareas auxiliares, sino en el ejercicio del Derecho.

3. La muerte del líder y la ruptura con el régimen
El fusilamiento de José Antonio el 20 de noviembre de 1936 marcó un punto de inflexión. En sus memorias, Formica relata que sintió aquella muerte como el fin de un proyecto político que nunca volvió a reconocer en la Falange unificada decretada por Franco en abril de 1937.
En Escucho el silencio califica la Unificación de:
«una amalgama monstruosa»
(Escucho el silencio, 1984)
Este juicio muestra su distanciamiento del rumbo que tomó el régimen. Desde ese momento, la Formica falangista quedó unida al ideario fundacional, pero desligada del franquismo.

4. La huella de José Antonio en la “Reformica” de 1958
En 1953, el artículo de Formica “El domicilio conyugal”, publicado en ABC, denunció la desprotección legal de las mujeres maltratadas y abrió un debate sin precedentes. Su campaña jurídica y mediática culminó en la reforma de 66 artículos del Código Civil en abril de 1958, conocida como la “Reformica”.
En una entrevista concedida a Blanco y Negro el 12 de abril de 1959, Formica explicó que su impulso reformista tenía raíces en su formación política inicial:
«Las leyes deben servir para liberar, no para oprimir.»
(Blanco y Negro, 1959)
Aunque José Antonio nunca elaboró un programa específico sobre derecho civil, Formica interpretó su doctrina social como una legitimación para combatir la injusticia jurídica que veía en el Código Civil de 1889.
5. El juicio al franquismo: 1975
En una entrevista publicada en la revista Triunfo, nº 683, junio de 1975, Formica expresó sin rodeos su crítica al régimen:
«Franco traicionó el legado de José Antonio.»
(Triunfo, 1975)
En aquella conversación, lamentaba que el franquismo hubiera reducido la participación femenina a roles subordinados, lejos de la visión inicial que ella atribuye al fundador.

6. Balance final: 1981–1998
En 1981, con la publicación de Visto y vivido, Formica escribió una frase que se ha convertido en una síntesis de su trayectoria:
«Lo mío ha sido un grito en el silencio.»
(Visto y vivido, 1981)
Y en Visto y vivido, p.214, dejó claro su balance del papel de la mujer en la Falange:
«José Antonio habló de la mujer como compañera, no como sierva.»
En los años siguientes mantuvo esa posición: fidelidad al ideario inicial de José Antonio y rechazo al uso franquista de la memoria falangista.
7. Miradas ajenas: voces que la interpretaron
Incluimos reflexiones atribuidas a figuras como Pilar Primo de Rivera, Mercedes Sanz Bachiller, Dionisio Ridruejo o Manuela Carmena. Muchas de esas frases no están documentadas como citas literales, pero sí reflejan percepciones históricas reales:
- Pilar Primo de Rivera desconfiaba del feminismo jurídico y de la autonomía intelectual de Formica.
- Mercedes Sanz Bachiller consideraba que la lucha legalista era ajena al espíritu asistencial del Auxilio Social.
- Periodistas como Josefina Carabias destacaron su singularidad dentro del falangismo.
- Manuela Carmena, décadas después, la reivindicó como pionera del derecho de familia.
- Dionisio Ridruejo la vio como conciencia crítica del falangismo.
Conclusión: una figura inclasificable
Mercedes Formica fue falangista sin ser franquista, feminista sin pertenecer al movimiento feminista de su época, jurista independiente y escritora aguda. Su relación con José Antonio fue, para ella, un punto de partida ético e intelectual más que un anclaje político perpetuo, pero sin una amnesia voluntaria o impuesta.
Su vida demuestra que el cambio puede surgir desde los lugares menos esperados.
Su obra jurídica, especialmente la Reforma de 1958, fue un acto de valentía que transformó la España de su tiempo.
Y su memoria, todavía incómoda para muchos, sigue interpelando a la Historia: ¿puede una mujer adelantada a su época encajar en los marcos ideológicos convencionales?
Mercedes Formica demostró que no.
Alfonso Bernad

Mercedes Formica fue una autentica luchadora por los derechos de la mujer, a veces no entendida por el francofalangismo y la Iglesia.
Mercedes Formica fue una autentica defensora de la mujer con mayuscula y a veces tuvo enfrente al francofalangismo y a la Iglesia.
increíble, este artículo resulta muy interesante por la forma en que retrata a una mujer fuerte y comprometida con sus ideales en un contexto histórico complejo. Destaca su carácter luchador y su papel dentro de una época marcada por profundas tensiones, lo que permite comprender mejor la dimensión humana y social del momento. Es una lectura que aporta perspectiva y ayuda a reflexionar sobre la historia desde un punto de vista personal.