El mestizaje en la hispanidad

El mestizaje en la hispanidad

Creo indispensable para desarrollar este artículo ahondar en un concepto importante: el mestizaje. Según la RAE, ¿qué es el mestizaje?: cruce de razas diferentes, conjunto de individuos que resultan de un mestizaje y mezcla de culturas distintas, que da origen a una nueva. De esta manera se conoce como mestizaje un proceso por el que se mezclan diferentes grupos étnicos, culturales o raciales, que culmina en la aparición de nuevos genotipos y nuevas tradiciones culturales, se utiliza principalmente para describir la simbiosis acaecida en América en los tiempos del descubrimiento y posterior.

No obstante, existe otro mestizaje anterior, denominado histórico, pues no debemos olvidar que sobre la Península Ibérica han pasado multitud de culturas y etnias. A los originales Celtas e Íberos, o Tartessos, debemos añadir a Fenicios, Griegos y Cartagineses que se establecieron en el litoral mediterráneo, para culminar con la invasión Romana. La romanización demostró que la mejor conquista pasa por fusionar la sangre del conquistador con la del conquistado, no se puede explicar esa romanización sin el mestizaje, por ello en el siglo I el historiador Flavio Josefo afirmó lo siguiente: «Los que antaño fueron llamados hispanos, etruscos o sabinos, ahora son denominados romanos«. Durante siete siglos (desde 218 a.C. hasta el siglo V) estuvieron los romanos en el territorio de la Península Ibérica, dándonos el nombre genérico de Hispania.

Durante ese tiempo el Imperio construyó grandes monumentos que representaban el esplendor de Roma, como fórmula de regulación social se desarrolló el “Derecho Romano”, que hoy se sigue enseñando en las facultades. Nacieron en la península importantes escritores como Quintiliano y Marcial o filósofos como Séneca. Incluso de Hispania salieron tres grandes emperadores como fueron Trajano, Adriano y Teodosio. La romanización es la precursora de la hispanización posterior.

Los españoles no sólo pueden presumir de ser únicamente latinos, también fueron invadidos por muchos otros pueblos. La primeras invasiones de pueblos godos centroeuropeos, precedidos por Suevos, Vándalos y Alanos, que culminaron con la llegada de los Visigodos, que terminarían de asentarse en el año 476 donde reinaron hasta que en el 711 acaeció la batalla de Guadalete donde el rey don Rodrigo sería derrotado por los árabes. Fueron tres siglos de la dominación visigoda en la que sobresalieron personajes como San Isidoro de Sevilla, o su hermano San Leandro de Sevilla que presidiría el III Concilio de Toledo en el año 589 donde se obtiene definitivamente la unidad territorial y religiosa de la península.

Y llegan los Árabes (bereberes, almorávides, almohades) que se establecen durante casi ocho siglos, desde la batalla antes citada de Guadalete en el 711 hasta la toma de Granada por los Reyes Católicos en 1492. Fueron siglos de conflicto, sucediéndose periodos de paz y guerra: la Reconquista. Los diferentes pueblos árabes promovieron distintas invasiones para mantener aquél territorio conquistado enfrentándose a los descendientes de aquellos godos de antaño que intentaban recuperarlo mediante multitud de batallas a lo largo de los siglos de ocupación.

Pero no todo fueron guerras, en tantos siglos hubo largos periodos de paz, donde ambas culturas convivieron, creándose dos modelos sociales únicos en el mundo: los mozárabes, cristianos que vivían bajo dominio musulmán (siglos IX y X) y mudéjares, musulmanes que se quedaron en las zonas conquistadas por los cristianos tras la Reconquista (a partir del siglo XII hasta el XVI). Sin olvidar al pueblo judío que acompañó al árabe en la conquista y dándose otra característica importante: grandes zonas tuvieron que ser repobladas con centroeuropeos que habían emigrado a los nuevos reinos cristianos. Todo ese movimiento humano, supone un nuevo mestizaje peninsular. 

Hasta que en 1492, los Reyes Católicos expulsaron definitivamente a los árabes, momento en que por vez primera surge España como nación y convirtiéndose de paso en potencia mundial, en Imperio. Y aquí vuelvo a enlazar con el origen de este artículo. Ese mismo año de 1492, casi a la vez que se conquista Granada, Cristobal Colón asoma con sus velas de sus barcos, con castellanos, vascos, extremeños, leoneses, gallegos, en los horizontes del Nuevo Mundo, con ello empieza una transformación del mundo sin precedentes. Con el Descubrimiento del Nuevo Mundo, se cambia en aquellas tierras, de manera radical, la forma de asumir la política y la religión, pero sobre todo supone un cambio humano sin igual.

Con el mismo espíritu que los Roma “romanizó” a España, los españoles convivieron con los pueblos originarios de la nueva tierra, “hispanizándolos”, surgiendo un fenómeno único: el mestizaje, que al igual que habían aprendido de los romanos, no se limita a la mezcla de sangre, sino que también lo realiza en la lengua, la religión, el arte, la cocina y el modo de vivir. España sería la única nación europea que concibe un proyecto integrador, frente al sentimiento colonialista imperante en el resto de las naciones: Francia, Inglaterra y Holanda.

Para intentar regular los posibles conflictos que surgieran, se reguló el “sistema de castas”, que intentó que fuera un sistema justo. Pretender comprender con el pensamiento actual aquellas normas es imposible y no sería justo, no podemos olvidar que en Europa está establecido el feudalismo, un modelo de sociedad basado en las clases sociales. 

No se pretendió eliminar a todos los pueblos existentes, todo lo contrario, se establecieron pactos y alianzas con unas tribus para derrocar a otras, donde imperaba el canibalismo y el genocidio indiscriminado, lo que se propuso fue una incorporación gradual. Las técnicas de agricultura, el arte indígena o los idiomas nativos, convivieron con la nueva religión llevada por los españoles, con su cultura, con su pensamiento, influyéndose de manera mutua.

Esta fórmula de acercamiento, integración e identificación de dos grupos étnicos tan diferentes, que durante tres siglos de convivencia, de educación y sobre todo con una fe y un idioma común, obtiene un nuevo modelo social, una herencia sin igual: la Hispanidad, que choca frontalmente con el modelo inglés, racista, abolicionista, donde no hay mestizaje, hay exterminio.

También es importante reseñar que las tribus del Nuevo Mundo no tenían el sentido de universalidad que existía en Europa y en Asia, su mundo terminaba donde acababa su territorio. No existían expediciones fuera de su terreno, no existía comercio entre los diversos pueblos americanos, no existía ni el concepto de que hubiera nada fuera de sus fronteras.Por todo ello, el mestizaje es algo por lo que España puede sentirse especialmente orgullosa, siendo uno de sus grandes activos, pues supone un proceso cultural recíproco y enriquecedor que nunca más se ha vuelto a dar. España, por supuesto no actuó de manera totalmente idílica, visto con los ojos de hoy en día, pero lo que sí es cierto es que desde un primer momento actuó con humanidad, reconociendo a los nativos como hombre libre con alma, ser trascendente, algo que los ingleses nunca hicieron con las tribus del norte a las que exterminaron, eliminando culturas entera, mientras que España, en sus territorios se fundaron universidades, se imprimieron libros, se enseñaron oficios, integrando en su idioma muchas formas y giros de las lenguas nativas. Ese mestizaje fue la simiente de un nuevo continente y gracias a ello, cada uno de los hispanohablantes de hoy en día son sucesores de la misma tradición hispánica, que aúna en una misma cultura la tradición americana y europea de manera conjunta. Eso es la Hispanidad, el 

José Antonio Gordón

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