Monstruos ES

Arrastraba yo esta deuda en forma de opinión, relacionada con la entrevista que Jordi Évole realizó al dirigente de Eta, Josu Ternera. La pintaban sórdida e inoportuna, pero no estoy de acuerdo. Es una pieza interesante para cualquier persona y especialmente para los periodistas. Creo que el personaje tenía mucho que decir al respecto del grupo terrorista, y porque la sociedad merece saber – o al menos intentarlo- de qué están hechos los monstruos. Qué comen, si duermen como el resto de los mortales y lo más importante: qué mecanismo interno bruñe la capacidad necesaria para asesinar con la tranquilidad que un niño emplea para jugar.

Cuando se anunció, yo mismo sentí que era un error dar voz al monstruo, pues por su condición no lo necesita. Generalmente gruñen, se aparean, comen y defecan. Lo básico en una naturaleza bestial. Sin embargo, decidí ver el documental y no me arrepiento. Gracias Évole, porque el hecho de sentarte ante el monstruo requiere redaños y me ha impresionado tu madurez e integridad. ¿Por qué?, os preguntaréis… 

Porque yo sí he sentido que su relato describía mi propia experiencia en esos años en el País Vasco; y fui capaz de olerlo, no sin llorar un poco, la verdad. Durante mi estancia murieron muchos compañeros de corazón benemérito y obediencia singular. Creo que me salvé de morir después de que los que mandaban en Madrid revelaron los papeles de Santi Potros, otro monstruo de libro, tras la avería de un Land Rover que nos trasladaba al cuartel de Irún desde la Aduana. Y suena raro, mucho, saber después de tiempo que habrías muerto, que ese petardo era para ti. Y lo recuerdo porque desde un momento concreto nos pidieron que usásemos nuestros vehículos para desplazarnos. Personalmente siento que comenzó una etapa distinta. Recorrer espacios solo conduciendo un vehículo con matrícula de Madrid conformaba otro riesgo. Solo los de Servicios Especiales de la comandancia usaban coches camuflados.  Relacionarse mínimamente con el pueblo vasco me reportó satisfacciones pequeñas, siempre que la persona en contacto no supiera que eras un pico, picoleto, txacurra o tantos otros calificativos despectivos. Escuchar al monstruo Ternera y su tenebrosa mirada, resuelve cualquier duda de aquellas que ese instalaban en nuestras cabezas: ¿Por qué? ¿Por el fascismo español de 1985? ¿Qué sentido tenía asesinar en esos años? Me preguntaba tantas veces qué pintaba yo en esa película… 

Entre las arengas patrioteras y otras Galindadas y los petardos diarios que sembraban aquella bella tierra de sangre y miedo. Matar no, asesinar, dice el monstruo. Euskadi Sur, no Francia, y otras incoherencias. Volví a Madrid y dejé el Cuerpo poco después. Me reservo las imágenes que poblaron mis sueños durante muchos años, por respeto a tantos compañeros a los que quise y quiero. Nunca me fui del todo porque siento amor por ese cuerpo, pero mi vida pedía otros caminos y me siento muy orgulloso. 

Ah, otra cosa, ni Aramburu ni Ternera.  No veo las calles ni siento los olores mientras leo “Patria”. Y me entristece porque me consta el esfuerzo del autor, pero le falta verdad. Acostumbrados a mirar debajo de los coches olvidamos otros ángulos, cercanos algunos a nosotros. Me suena más el relato del monstruo y me duele reconocerlo, porque no quisiera atribuirle absolutamente nada. Bueno, les debo esa afición mía a la ficción en la literatura y el cine. Bendita capacidad para construir otros mundos con monstruos buenos, mundos paralelos y distopias varias, para escapar de la realidad. Enhorabuena Évole, buen trabajo. Espero que no te llevases al sueño la mirada del bicho, porque da miedo, mucho miedo. Por cierto, ánimo a la UCO. Qué poco cuesta sembrar desprestigio… Pero con el Instituto Armado no hay quien pueda, porque el honor es su principal divisa.

César Cid

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