La flotilla de Gaza: postureo progre

La flotilla de Gaza: postureo progre

El presidente Pedro Sánchez ha desatado una tormenta política al anunciar el envío del patrullero Furor de la Armada Española para escoltar la Flotilla Global Sumud, un convoy activista rumbo a Gaza con la misión de romper el bloqueo israelí. Este gesto, presentado como humanitario, ha sido criticado por arriesgar una escalada de tensiones que podría interpretarse como una provocación beligerante. Desde aquí apoyamos firmemente al pueblo palestino y condenamos la masacre en Gaza, pero esta no es la forma de ayudar: ni con un buque de guerra ni con activistas que parecen más interesados en hacerse la foto en Mykonos que en llevar ayuda real.

Un buque español en un polvorín

El 24 de septiembre de 2025, Sánchez confirmó desde Nueva York el despliegue del Furor (P-46), armado con cañones y ametralladoras, para proteger a la flotilla en aguas internacionales. La misión, según el Gobierno, es de “apoyo logístico y seguridad”, pero el contexto es delicado: Israel ha repelido flotillas similares, como el Mavi Marmara en 2010, que dejó 10 activistas muertos. La flotilla ya ha denunciado ataques con drones en aguas griegas, lo que eleva el riesgo de un incidente.

Enviar un buque militar español a este escenario pone en peligro a nuestra Armada y compromete la seguridad nacional por una causa que, aunque justa, no se defiende con gestos tan imprudentes. El Furor lleva equipo de origen israelí, un detalle que resalta la incoherencia de la maniobra. Parece un intento de Sánchez por complacer a sus socios de izquierda, sacrificando la prudencia diplomática.

La flotilla: de la causa palestina al turismo en Mykonos

Apoyamos sin reservas al pueblo palestino y repudiamos la masacre en Gaza, pero la Flotilla Global Sumud, con figuras como Greta Thunberg y Ada Colau, ha decepcionado. Más de 40 barcos apenas superaron Malta tras semanas de caos y peleas internas que han fracturado al grupo. Peor aún, imágenes filtradas muestran a activistas disfrutando de las playas de Mykonos, un contraste indignante con el sufrimiento en Gaza. Medios como Esdiario lo califican de “vacaciones pagadas” para progresistas que esquivan puertos griegos para evitar inspecciones. Este postureo desvirtúa una lucha legítima. Mientras Gaza enfrenta un bloqueo que ha causado miles de muertes, estos activistas priorizan selfies en yates sobre la entrega de ayuda. No es solidaridad, es oportunismo.

Solidaridad sí, pero no así

Condenamos la masacre en Gaza y apoyamos al pueblo palestino, pero enviar un buque militar para escoltar una flotilla desorganizada y más enfocada en el espectáculo que en la ayuda no es la solución. Sánchez arriesga un enfrentamiento innecesario y destina recursos públicos a respaldar un convoy que ha perdido credibilidad. La ayuda real debe canalizarse a través de vías efectivas, como las de la ONU, no mediante gestos que benefician más a los que buscan la foto que a los palestinos.

¿Por qué ahora, Sánchez?

Resulta llamativo que Sánchez movilice un buque militar para esta flotilla, pero no haya mostrado la misma diligencia ante otros problemas urgentes. ¿Dónde estaba esta determinación cuando el tráfico de personas en el Mediterráneo se cobraba vidas diariamente? ¿O cuando pescadores españoles sufrían asaltos en aguas marroquíes? ¿O frente a la piratería que amenaza la seguridad marítima? La Armada Española no puede ser un instrumento al servicio de gestos ideológicos selectivos. Si el Gobierno quiere mostrar compromiso humanitario, que lo haga con coherencia y en todos los frentes, no solo cuando hay cámaras y rédito político de por medio. Sánchez debe reconsiderar: retirar el Furor es sentido común. Gaza merece soluciones reales, no un circo flotante ni buques en una misión de dudoso valor. 

Cristina Pérez González

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Volver arriba