CAJAS DE AHORRO O CÓMO EL CAPITALISMO SE ADUEÑA DEL MERCADO

CAJAS DE AHORRO O CÓMO EL CAPITALISMO SE ADUEÑA DEL MERCADO

Tenemos que remontarnos al periodo existente entre el XIII y el siglo XV para recordar cómo los franciscanos crean una serie de instituciones para combatir la usura. Las Cajas de Ahorros tuvieron su origen en los Montes de Piedad surgidos en Italia en el siglo XV para otorgar prestamos sin intereses a cambio de una “prenda”. En un principio se nutrían de limosnas y donativos obtenidos por los monjes, lo que llega a ser insuficiente para mantener la institución, por lo que a raíz de los Concilios de Letrán (1515) y de Trento (1545/1563), se proclama el carácter benéfico de los Montes de Piedad pero permitiendo cobrar un pequeño interés para subsistir.

En España, las primeras instituciones de crédito dinerario sin apenas intereses podemos situarlo en el año 1431 con las Arcas de Limosna de Castilla, de igual modo las Arcas de Misericordia y también debemos recordar para este estudio a los Pósitos que entre los siglos XVII y XVIII se dedicaban a hacer acopio de granos para prestárselos a los labradores que cuando había escasez lo necesitaran, a cambio de un pequeño interés. Ya en 1702 y a iniciativa del sacerdote Francisco Piquer, se funda en Madrid el primer Monte de Piedad con el objetivo de “socorrer a los vivos, mediante concesión de préstamos pignoraticios sin interés alguno y el sufragio de las ánimas de los difuntos con las limosnas que los prestatarios dejaban cuando devolvían las sumas prestadas”.

Pero cuando realmente podemos considerar el origen de la Cajas de Ahorros es a partir del Real Decreto de 2 de octubre de 1838, donde se aprueba el Reglamento que crea la Caja de Ahorros de Madrid y la fusiona con el Monte de Piedad de Madrid, donde se establece la colaboración entre ambas entidades, de manera que la primera proporcionase los fondos necesarios a la segunda. Posteriormente, con la Real Orden de 17 de abril de 1839, siendo ministro de la Gobernación don Diego Medrano y Treviño, insta a los gobernadores civiles para crear Cajas de Ahorros, asociadas a los Montes de Piedad, por el que se obtenga un préstamo económico mediante la ayuda de los “medios públicos que fueran necesarios y de las personas pudientes y con espíritu filantrópico”.

En definitiva, las Cajas de Ahorros y Monte de Piedad fueron entidades creadas sin ánimo de lucro, para ayudar a las clases más necesitadas, a estos efectos, los Monte de Piedad eran los encargados de conceder créditos gratuitos sin interés, o a un interés muy bajo, garantizados con alhajas o ropa y las Cajas de Ahorro se dedicaban la captación de depósitos en metálico, además de limosnas y ayudas del Estado, todo ello constituía un fondo común.

Pero como siempre, la concepción original benefactora y altruista se transforma en Beneficio Propio, así en el Real Decreto de 29 de junio de 1853, en su artículo 4º se “obliga a depositar en la caja General de Depósitos y Consignaciones el capital no invertido en los Monte de Piedad”, con ello vincula a las cajas de Ahorro a financiar el déficit público. Como siempre el político de turno busca dinero gratuito para sus desviaciones de mala gestión patrimonial.

Por todo ello, el concepto inicial de beneficencia se va transformando, siendo sustituido por un concepto de seguro social, no obstante, sería tal la implantación de este sistema bancario en la sociedad española que a finales del siglo XX controlaba más de la mitad de la cuota de mercado, siendo alguna de esta cajas de mayor envergadura que cualquiera de los bancos privados existentes en esa fecha. Con el fin de competir en el mercado, las Cajas de Ahorros comienzan un proceso de fusión entre cajas de la misma provincia o región y ese espíritu inicial de carácter social sin ánimo de lucro va desapareciendo para acabar imponiendo criterios similares a la banca privada. 

Además, sus órganos de gobierno no se regían por el régimen de las sociedades anónimas, donde los máximos accionistas imponen un Consejo de Administración; en el caso de las Cajas de Ahorro se tenía establecido un sistema democrático y representativo, pero, finalmente, la gestión de las cajas fue llevada por políticos y sindicalistas lo que provocó situaciones caóticas con decisiones deplorables creando situaciones de un alto riesgo financiero, además de irregularidades de difícil justificación. Las Cajas habían sido tomadas al asalto por los políticos y como siempre que éstos meten la mano en una organización, la deslegitima y además la hacen perder su propia identidad.

Poco a poco, la mala gestión llevada a cabo en las Cajas unida a la crisis inmobiliaria del 2008 supone una descapitalización de aquellas, cifrando la necesidad de recapitalización del sector en más de 20.000 millones de euros, gobernando entonces el PSOE de Zapatero y así, su vicepresidente, Alfredo Pérez Rubalcaba, prepara un plan para activar que todas las Cajas de Ahorros se convirtieran en bancos. Se terminaba así su etapa altruista. El capitalismo, con los socialistas al frente, como no, se hacían con el control de una entidad financiera que les hacía sombra y no lo podían permitir.

Fue tal la crisis que supuso que España estuviera a un paso de la intervención europea, lo que se conocía como “el Rescate”, lo que ocasionó la caída en las urnas del socialismo, incapaz de hacer frente a lo que se venía encima. 

Y claro, llegaron las derechas, muy hábiles para cambiar la nomenclatura y así transformaron el “Rescate” en el “Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB)”, lo que suponía un “préstamo en condiciones muy favorables” a las entidades financieras “como agente intermediario del Gobierno y sería el receptor final de los fondos”, aportando para ello hasta 100.000 millones de euros, cifras escalofriantes y que nunca hemos conocido cómo, cuándo se aportaron y si fueron devueltos y de qué manera y a qué precio. Eso sí, la habilidad de Rajoy y de su ministro de Economía, Luis de Guindos, fue convertir un Rescate a España, que no interesaba ni a Europa, en un Fondo de Reestructuración, un crédito a la banca, que luego inyectaría el dinero en la quebrada economía española, obteniendo una doble finalidad, España saneaba su economía con dinero europeo, sin que oficialmente se conociera como tal la intervención, el dinero entraba por la banca, con lo que de paso la saneaba y ésta le prestaba el dinero al Estado a cambio de un beneficio. Derechas y capital siempre van de la mano. Mientras tanto se aprovechaba para hacer desaparecer esa mala criatura que tanto incordiaba al gran capital financiero, las Cajas de Ahorro.

Así, el 11 de diciembre de 2012, se nacionalizaron una serie de entidades bancarias y el Mecanismo Europeo De Estabilidad (MEDE) repartió 24.743 millones de euros para Bankia, 10.825 millones de euros a Banco de Cataluña, 7.176 millones a NCG Banco, 3.462 millones de euros a Banco Valencia, 3.223 millones a Banco Popular, a Banco Mare Nostrum 2.208 millones, y a Ibercaja 2.108 millones de euros.  Estas entidades que recibieron ayudas tuvieron la obligación de traspasar lo que se denominó “activos tóxicos” a lo que fue conocido como “banco malo”, Sociedad de gestión de Activos procedentes de la Reestructuración Bancaria (SAREB), al que el Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) destinó 2.500 millones de euros, mas otros 17.960 millones a Bankia, otros 9.084 millones al Banco de Cataluña, 5.425 millones al NCG Banco y 4.500 millones al Banco de Valencia. Fraccionando así las cantidades aportadas con diversos fondos europeos, haciendo así más difícil el seguimiento de la operación al gran público. Ya en 2013 hubo otra tanda de ayudas, mas reducidas. El MEDE concluyó sus ayudas el 31 de diciembre de 2013.

Como no podía ser de otra manera, el 28 de noviembre de 2018, se crea una “Comisión de Investigación en el Congreso” a este respecto (sorpresa!!), se exculpa a los partidos políticos de la caída de las Cajas de Ahorros.

Finalmente, el 26 de marzo de 2021, CaixaBank absorbe a Bankia convirtiéndose en el mayor banco de España por volumen de activos, se le daba al banco catalán el que poco antes había sido el mayor banco español, Caja Madrid, tras haber sido saneado con 42.500 millones de euros. Esta operación nadie ha comentado si se encuentra dentro de los acuerdos de Sánchez con Puigdemont, lo que sí es cierto es que, cuando en otoño de 2009, el presidente del gobierno Zapatero y Rajoy, junto con Miguel Ángel Fernández Ordoñez, a la sazón gobernador del Banco de España, deciden cesar a Miguel Blesa al frente de Caja Madrid y nombrar a Rodríguez Rato en su puesto, Caja Madrid representaba el 28% del negocio bancario, seguido muy de lejos por el Banco Santander y más lejos aún de La Caixa. No se puede olvidar a Rato tocando la campana en el parquet de la bolsa madrileña aquél 20 de julio de 2011 cuando transformó la Caja Madrid en aquella aberración de Bankia. Una historia totalmente irregular. La gran Caja de Ahorros madrileña era fagocitada por la Caja de Ahorros catalana y se convertía en banco, el mayor de España. Simplemente sorprendente.

El final: Las Cajas de Ahorro han desaparecido. En España en estos momentos sólo existen tres poderosos bancos, La Caixa, BBVA y Banco Santander, un oligopolio descarado. El gran capital distribuido entre catalanes, vascos y la familia Botín.

No podemos olvidar cómo funciona el actual sistema bancario capitalista:  depositas tu dinero en una entidad bancaria, por el cual no te abonan un euro, al contrario les pagas unas comisiones de mantenimiento, unas comisiones de disponibilidad, si realizas transferencias también pagas, cada vez que mueves tu dinero tienes que pagar. A todo esto, al menos antes, había unos operarios que estaban a tu disposición y eso tenía un coste, existían oficinas abiertas por toda la geografía nacional y eso daba trabajo a muchas familias. Pero eso cuesta mucho dinero, hay que elevar los márgenes comerciales, el capitalismo cada vez es más descarado y con el mínimo esfuerzo obtener mayor plusvalía. Se cierran oficinas, se despide a miles de operarios, aparecen los ERES, mientras, los clientes tienen que operar por banca electrónica, por cajeros automáticos o por petición de cita programada y esperar más de media hora a que te reciban… aparecen campañas como la de “no soy idiota, soy mayor” al obligar a nuestros ancianos a utilizar una tecnología para la que no fueron preparados, son una empresa de servicios, que manejan nuestro dinero y además son ellos los que te ponen las condiciones para que dispongas de él y por ello te cobran, inaudito.

No olvidemos que todo ello amparado por los diversos gobiernos, pues con esa colaboración existente entre la banca capitalista y los gobiernos, tienen controlada a la población, dado que obligan a que todo movimiento de efectivo se realice a través de la cuenta corriente (no puedes vender un piso si no utilizas la transferencia, el notario no lo permite pues son sancionados ellos y tú), nos crean la necesidad de pagar todo con tarjetas de crédito, sistema por el que conocen en todo momento dónde has estado y en qué gastas tu dinero. Se ha creado un sistema perfecto de poder y de beneficio. El Estado y el Capital aúnan sus intereses, mejor dicho, el Capital se ha adueñado del Estado, es la AGENDA 2030.

Tú depositas tu dinero en una entidad bancaria, por lo que pagas; con tu dinero la entidad hace préstamos a otros, por lo que cobran; cada vez realizan menos servicios, ya no hay caras tras un mostrador o una ventanilla, operas a través de un monitor de tu casa o de una caja en plena calle y además: Todos tus movimientos y pagos son controlados por un organismo de control para cobrar el impuesto correspondiente, no sea que puedas escaparte. Has perdido tu libertad.

Ante toda esta miseria, nosotros seguimos propugnando la Banca Sindical, como herramienta de financiación de empresas y particulares, fuera de los estándares de la banca capitalista, es una herramienta más al servicio de la producción.

Así lo proclamamos desde nuestros orígenes, creemos en un Nuevo Estado basado en los sistemas naturales de convivencia: la familia, el municipio y el sindicato o gremio profesional, a estos efectos venimos a decir: “Concebimos a España, en lo económico, como un gigantesco sindicato de productores. Organizaremos corporativamente a la sociedad española mediante un sistema de sindicatos verticales por ramas de producción, al servicio de la integridad económica nacional”.

Así pues, proclamamos que nuestro sindicalismo es una concepción total de la organización económica y laboral alternativa al capitalismo, con ello aspiramos a sustituir el modelo de clases con intereses enfrentados, tal y como propugna el marxismo, por una organización en el que desaparezca tal diferencia, de tal manera que todos los productores cooperen organizándose por ramas de la producción. El objetivo último es, por tanto, la desaparición del régimen de asalariado típico del capitalismo, en el que los trabajadores alquilan su trabajo como si de máquinas se tratase y se desentienden del producto de dicho trabajo, cuya propiedad es exclusivamente de quien aporta el capital en la empresa. Con ello se obtendría que la plusvalía revierta directamente en quién la produce. A este modelo de organización del trabajo que proponemos lo denominamos Sindicalismo Nacional.

En este modelo de sociedad, la banca es un factor determinante, pues como acabo de exponer, en el sistema actual, la Banca se ha hecho con el control del Estado y con ello, de cada uno de nosotros, por lo tanto, si deseamos desmontar el sistema capitalista, lo primero que debemos tener en cuenta es cómo enfrentarnos a la banca. Por lo tanto es imprescindible crear una banca sindical, soñar un banco potente aupado por las rentas laborales, zafarse del secuestro financiero de la banca tradicional y buitre. Imaginemos por un momento que se domiciliaran todas las rentas salariales en un solo banco sindical. 

Porque no debemos de olvidar una máxima importante: “solamente se es libre cuando se forma parte de una Nación libre y fuerte”. Insertemos al trabajador en la empresa, hagámosle destinatario de la plusvalía laboral en proporción directa a su esfuerzo, tiempo y responsabilidad dentro de la unidad de producción (empresa) y hagamos a nuestra Nación fuerte y libre, sin injerencias de nadie, de agentes externos que nos vendan una sociedad de agendas 2030 ni de bancas que controlen y exploten cada uno de los medios de nuestra sociedad. Creemos una sociedad humana con voluntad superadora. Creemos una SOCIEDAD DE HOMBRES LIBRES.

José Antonio Gordón

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