Homenaje a un soñador

Homenaje a un soñador

Pedro Conde Soladana fue aclamado de nuevo. Valladolid vivió un encuentro fraterno con el que fuera Jefe Nacional de Falange Auténtica, para presentar además «Historia de un soñador», su biografía.

Portada del libro

El sábado 15 de marzo, en Valladolid, se rindió homenaje a un soñador. El que fue Jefe Nacional de Falange Española de las JONS Auténtica, Pedro Conde Soladana, fue nuevamente aclamado por sus militantes cincuenta años después. Aquella “juventud ardiente y combativa” volvió a juntarse, aún con sus achaques y enfermedades, ante la llamada que una vez más realizó Cristina Pérez González. El motivo de la cita fue la presentación del nuevo libro de Cristina: “Pedro Conde Soladana, historia de un soñador”, un libro biográfico que describe la vida de un eterno soñador.

Pedro Conde emocionado junto a la autora

El lugar de la cita fue el restaurante La Ferroviaria de Valladolid, situado a escasos metros de la estación de ferrocarril, donde se reunieron los camaradas provenientes de diversos lugares de España para volver a ponerse a las órdenes de su jefe, alguno de ellos “armado” con un bastón para ayudarse a caminar.

A los postres intervino Cristina para recordar cómo había sido su primer contacto con Pedro, sobre todo aquél día en Castronuño, cuando le entrevistaba para escribir “Falange Sí, Franco No”, tras comer, la envió a dar un paseo mientras él se iba a “dormir la siesta”, con gran decepción pensó que no iba a conseguir su ayuda, la sorpresa surgió cuando, a la vuelta, recibiría todos sus documentos y le encargaría que escribiera también su biografía, iniciándose, a partir de ese momento, una amistad que ya sería duradera.

Continuó Cristina afirmando que Pedro Conde es un hombre cuya vida destila esperanza, un soñador convencido de que el mundo puede y debe cambiar, con una idea tenaz en su cabeza desde niño: «Quiero ser falangista», respondió ante la insistencia de su madre que pretendía tener un hijo sacerdote. También recordó su etapa en el ejército cuando se alistó voluntario en la Agrupación de Banderas Paracaidistas y sobre todo cuando su liderazgo moral en las huelgas de 1974 en Valladolid le llevó a la cárcel: detenido en su casa, acusado de «comunista nato», para terminar siendo el Jefe Nacional de FE JONS (Auténtica) entre 1974 y 1979. Terminando con una selección de artículos publicados en la prensa nacional donde se exponen sus argumentos visionarios, que muestran a un hombre que transformó la adversidad en acción. Cristina aclara que el libro: “Historia de un soñador”, no es sólo un relato cronológico, sino un viaje a través de las facetas que definen a Pedro Conde, un camino que va desde sus raíces personales en el capítulo «Familia», hasta su lucha colectiva en «Sindicato», que revela su valentía y compromiso con los demás, para en «El Político» mostrarnos su incursión ideológica y su idealismo en tiempos turbulentos, seguido por «Municipio», donde su arraigo y generosidad dejaron huella en Castronuño.

Conde con la autora y José Antonio Gordón

Finalmente, «El Escritor» recoge su legado intelectual, su visión profética y su coherencia inquebrantable. El capítulo incluye textos que desnudan su pensamiento: un falangismo humanista, opuesto al capitalismo y al comunismo, que aboga por la autogestión y una sociedad sin clases. Su estilo, ácido y profético, refleja su capacidad para analizar la realidad con profundidad y anticipar sus consecuencias. Este apartado no solo resalta su talento intelectual, sino su coherencia: sus escritos son un eco de las convicciones que guiaron sus acciones como sindicalista y político. Cada sección ilumina un aspecto de su perfil, construyendo el retrato de un hombre que, ante todo, nunca dejó de soñar con un mundo mejor. La Coherencia que ha marcado la vida de Pedro. Terminó Cristina su discurso alzando su copa (de agua), invitando a todos los asistentes a brindar:

Por ti Pedro que nos has dado tanto.

Por todos los soñadores.

Por la Revolución Nacional Sindicalista.

Por España.

Lee el texto de presentación de Cristina Pérez González

(Texto íntegro de la conferencia a continuación)

Cierra la intervención haciéndole entrega de una placa, comprada entre todos los asistentes, donde se podía leer: “A Pedro Conde Soladana, historia de un soñador, de tus camaradas, Valladolid, 15 de marzo de 2025”.

A continuación intervino Pedro Conde, muy emocionado, apenas fue capaz de recordar aquél discurso del Teatro de la Comedia en octubre de 1933: “Nada de un párrafo de gracias, escuetamente gracias como corresponde al laconismo militar de nuestro estilo”.

Tomó la palabra su hijo mediano, Fernando, para recordar que efectivamente su padre siempre fue un soñador, aunque a veces los sueños se pueden convertir en pesadillas, pero eso queda en casa. Termina su intervención con una frase de Beethoven: “El único signo de superioridad que puede existir es la bondad” y ese es el rasgo que define a su padre y del que puede presumir de ser superior, él ha sido un hombre bueno.

Le siguió Luis Pelaz, amigo personal de Pedro, diciendo que había sido un orgullo haber colaborado en el libro, principalmente por tres razones: por ser paisanos, por haber sido compañeros de trabajo gracias a él y en tercer lugar por haber sido íntimo amigo de su hermano Paco. Quiso recordar que gracias a Pedro, la gente de Castronuño había conseguido trabajo en la FASA-RENAULT, que nadie nunca había ayudado a colocar en un “trabajo para toda la vida” a tantos convecinos en un momento de crisis y que gracias a él, muchas familias habían podido vivir dignamente, por lo que el pueblo estará eternamente en deuda con quién tanto les había ayudado.

Por último, tomó la palabra el hijo mayor, Pedro, que contó cómo, a sus seis años, vivió la detención de su padre; lo que le había supuesto aquella carta que su padre escribió el 1 de octubre de 1974 y que él tenía guardada desde entonces y en donde su padre le pedía que fuera bueno con su madre y que estudiara mucho, y así lo ha intentado, siendo profesor de filología en la Universidad de Valladolid. También recuerda cuando acompañaba a su padre a los actos políticos, sobre todo una acampada que se hizo en la Peña Histórica de Gredos (III Congreso Nacional de FE JONS Auténtica), cuando aprendió palabras como autogestión, nacional sindicalismo, revolución.

Posteriormente, los asistentes entraron en un turno de intervenciones, donde conversaron con Pedro y le manifestaron su respeto y cariño.

Finalizado el acto, muchos volvieron a Madrid deprisa y corriendo para que no se escapara el AVE, otros decidieron pernoctar en la gélida y bulliciosa capital vallisoletana, todos felices tras una jornada emotiva , todos convencidos de que al menos un soñador, esa noche durmió feliz.

No puedo terminar la crónica de esta jornada sin recordar aquella frase que un 20 de noviembre en Alicante todos chillamos: “CON PEDRO CONDE, FALANGE NO SE ESCONDE”

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