- por César Cid
Roce de azul bordado con los recuerdos de aquél frio precipitado y cruel. En el silencio, la nieve extendida hasta el fin del mundo posible, cual solar inhabitado que muerde la vida hasta extinguirla. Y negro es el caudal de lágrimas pertrechadas en el pecho hasta el olvido de sí, oscureciendo el azul de la camisa hasta descomponerlo. Utopía azul en tiempos distópicos e ilusiones ucrónicas… ¿Y si no hubiera sido así? Y no me digas que no has especulado con ello o al menos lo has soñado.


¿Acaso no has soñado en borrar la historia de un día para otro y así perpetuar la primera madrugada de su castigo y acompañarlo? Un instante distinto a todos; recoger su dolor y su impotencia y envolverlos en aquel mono azul, que en su persona parecía un traje de gala. ¿Mahón dices? Azul ucrónico, hermano. Cómo agota todo lo que definimos, lo que esperamos, lo que conocemos…
Como transeúntes de sí mismos, necesitamos fingir el paso del tiempo y no hay nada más satisfactorio que la imaginación. ¿Por qué? Porque nada poseemos realmente. Ni a nosotros mismos. ¿Quién dice que no puedo vivir mi ucronía azul?
César Cid
