Me preguntas cómo acercarse a Dios. Creo que lo primero es hacerse pequeño, hermano, muy pequeño. ¿Cómo? Invirtiendo nuestras certezas y abandonando todo deseo de poseer, todo forma de poder. Acercándote al pobre, al que sufre por cualquier condición. Claro que no se trata de hacer el bien, sino de entrar en comunión con él. Así podemos atisbar a Dios y descubrir su corazón. Ama a quien no te ama. Deja de defenderte porque no lo necesitas. Confía y descansa en Él.


Los problemas del mundo no se resuelven con armas ni leyes, sino con amor y perdón. Intenta no entender el sufrimiento. No es comprensible, humanamente hablando. El sufrimiento es terrible, pero soportable si eres amado. ¿Sabes que el peor sufrimiento es no sentirse amado? Es realmente intolerable y rompe la vida. Jesús no explicó el sufrimiento ni justificó su existencia. Sin embargo nos mostró que cualquier herida puede ser ofrenda, ser fuente de vida y ser fecunda.

Hermano, he comprobado en muchas ocasiones que es posible trascender el sufrimiento, renovando su sentido desde la serenidad. Mira, ¿recuerdas el pasaje de Mateo en el que Jesús revela su pasión a los discípulos? Pedro se rebeló con la intención de tranquilizarlo, de devolverle el optimismo. ¿Qué hizo? Mirar a otro lado. Jesús reaccionó con firmeza y le llamó Satanás (enemigo en hebreo). Concluyó afirmando que los pensamientos de Pedro no eran de Dios, sino de los hombres. Complicado, ¿verdad? Así actuamos nosotros. Nos horroriza sufrir y no podemos explicarlo no justificarlo. No, no se trata de desearlo, sino de asumirlo. Un misterio transformador que edifica la vida, aunque el final esté cerca.
Claro que en el mundo de Dios todo es comienzo y presente, hermano. Por esto no debemos mirar a otro lado ante el sufrimiento. Es necesario acogerlo y acompañarlo con naturalidad, desde la confianza en Dios. Sin evitar las lágrimas, que Jesús las recoge y transforma en agua viva para el mundo.
César Cid. Diácono

Gracias César por enseñarnos cual es el camino.
Al menos hemos de servir al otro, persona en toda su dignidad, especialmente cuando sufre. Cuando José Antonio expresaba su preocupación por España, lo hacía por las personas sobre todo. No nos gusta lo que vemos, pero antes de quejarnos optemos por cambiar nuestro entorno y compartir lo esencial. El único camino es el amor, Cristina.Gracias
Así de sencillo parece y cuesta ,en mi caso desprenderse de todo lo accesorio casi o más de media vida,eso si ,cuando llega es un bonito amanecer o un atardecer de ensueño ,teniendo claro que es un camino pleno de vida.