FALANGE VS FASCISMO (y II)

FALANGE VS FASCISMO (y II)

En mi anterior escrito intenté hacer una clara diferenciación entre lo que yo entiendo que significa Falange en comparativa con el fascismo, evidentemente con el que considero prototipo de referencia a la ideología en cuestión, el italiano; pero al parecer los fascistas actuales se han internacionalizado y ahora hay que analizar todos aquellos movimientos que tuvieron ciertos lazos entre la segunda, tercera y cuarta década del siglo XX. Como es lógico, mi texto tuvo varias respuestas con diferentes matices, unas sesudas e interesantes, otras con mucha fantasía, muy básico y sobre todo demostrando un gran desconocimiento, incluso, ante la falta de argumentación política, han terminado esgrimiendo términos filosóficos sobre la verdad absoluta y relativa, perdiendo el hilo argumental. 

Pero ninguno me ha rebatido un sólo argumento, incluso me dan la razón a un postulado básico de los que defendí: el Fascismo defiende la supremacía del Estado, entendiendo Estado por la decisión tomada por el único partido en el poder y por lo tanto de esa élite que domina en cada momento al partido unitario, frente al concepto falangista de que el Estado debe de estar al servicio del hombre, que, mediante las formas naturales de convivencia, familia, municipio y sindicato, lo controla y dirige. En definitiva, en el fascismo el Estado controla y domina al hombre y en el falangismo es el hombre quien controla y domina al Estado. Esto ya lo desarrollé en el texto anterior. Sólo con este argumento sería suficiente para demostrar que ambas son ideologías diferentes de manera radical, pero como uno de los argumentos de diferenciación que esgrimí fue la antítesis entre materialismo y espiritualismo, confundiendo éste con el hecho religioso, se pretende hacer ver que el exacerbado sentimiento religioso de alguna de las organizaciones a las que se incluye en un mismo paquete fascista se asemeja al concepto espiritual de la Falange. Por lo tanto, vamos a viajar una vez más en el tiempo y repasemos algunas organizaciones que han sido citadas y comparemos todo como si un mismo cuerpo doctrinal los uniera.

En esta amalgama se incluye como primer ejemplo el PNOA (en abreviatura por posibles censuras de la red y en español, que no hablo alemán), donde para justificar su espiritualidad se citan el punto 27 y 28 de su programa (en origen “el plan de 25 puntos”), olvidando la “sincronización” (proceso por el que se establece un sistema de control totalitario sobre el individuo), olvidando también la influencia del pensamiento filosófico de Nietzsche y su teoría del “super hombre”, olvidando la “eugenesia”, o el antisemitismo, o el racismo. Todo ello muy espiritual. Si lo “azul” no es “negro”, mucho menos es “pardo”.

También me citan, como no, a la Guardia de Hierro rumana de Codreanu. Lo cita para justificar “la dimensión espiritual del hombre” en los movimientos fascistas europeos, y claro, ¿qué mejor que citar a la Legión de san Miguel Arcángel, al “Movimiento Legionario” ?, sin indicar que este movimiento estaba más influenciado de la “Acción Francesa” que del fascismo italiano. Repito lo que dije antes, se confunde el concepto de espiritualidad con el de religión, siendo cierto que es una organización en la que se aúna el carácter religioso (cristiano ortodoxo) con el nacionalismo, pero más que movimiento religioso era el fanatismo lo que primaba, cual secta. Aunque, bien es cierto, se definían favorables a la aparición del “hombre nuevo”, yo no he acertado a encontrar el tipo de hombre que propugna.

Otra de las organizaciones que se citan como integrantes del movimiento fascista es el que se da en Hungría, el Partido de la Cruz Flechada, de Szálasi, similar a su ejemplo alemán, más que al italiano. Por supuesto muy antisemita. No se puede analizar mucho de esta organización dado que fue una marioneta manejada por el partido alemán. En Polonia surgió el Campo Nacional Radical, llamado la Falanga, precisamente por influencia de Falange. Poco comentar de ellos, no he encontrado suficiente material, dado lo corto de su vida política (1935-1939). Pero es algo que me propongo dedicarle más tiempo.

Termino este análisis de las diferentes organizaciones con las que se quiere comparar a la Falange. Sigo manteniendo que existen grandes diferencias con todas ellas y entre ellas. Al fascismo le sucede como a la Falange, ¿de qué época estamos hablando? ¿Es igual el ideario de los Fasci Italiani di Combattimento, que lo defendido por el PNF de los Camisas Negras de 1919, o igual que la etapa del Gran Consejo Fascista que termina destituyendo a Mussolini? ¿O, tal vez, el verdadero fascismo se daba en el FSR? A mí me da igual, yo no soy fascista. A la Falange le ocurre otro tanto, que es lo que puede crear esa confusión, que intentaré disolver en lo que me queda de texto.

Como ya indiqué en mi anterior escrito, tanto la Falange como las JONS nacieron por la confluencia de una serie de factores históricos que forzaron que unos jóvenes, con ideas nuevas y brillantes, salieran a la palestra para indicar que la sociedad española estaba atravesando una crisis de principios. Ellos fueron Onésimo, Ramiro y José Antonio.

Los dos primeros, confeccionan unas bases sociales, sindicalistas, por el que imaginan la Patria como un gigantesco sindicato de productores, donde debe prevalecer el trabajo como fuente de dignidad, donde se defienda al hombre del capitalismo (opresor y explotador), donde se defienda al hombre del materialismo marxista, (opresor y explotador), donde las plusvalías reviertan en los trabajadores, no en los capitalistas, no en el Estado, donde la banca debe ser sindical (terminando con el concepto de esa gran mentira del órgano en el que depositas tu dinero, por el que pagas, para que sea prestado a otros cobrando unos intereses por un dinero que no es suyo). Crean el NACIONAL SINDICALISMO, crean las JONS.

El otro, José Antonio, con sus dos grandes conceptos:

1/ La Patria (unidad de destino en lo universal), en consonancia con Ortega, del que también fue alumno Ramiro, (proyecto sugestivo de vida en común).

2/ El hombre espiritual (portador de valores eternos). Crea Falange Española.

El encuentro de esos tres hombres lleva a fusión de ambas organizaciones. Se crea un cuerpo integro y único de doctrina, no pudiendo, desde ese momento, disociar Falange de las JONS, se es falangista porque se es nacional sindicalista, y viceversa. No se puede entender una sin la otra, aunque haya muchos intereses en buscar rivalidades, que pudo haberlas a nivel personal, pero no en el plano ideológico.

Lo que no podemos olvidar son los principios: Alrededor de los protagonistas de esta doctrina nueva, surgieron los interesados, como ya expliqué en mi anterior escrito, los alfonsinos que intentaron crear un partido fascista sobre esta nueva base ideológica. Claro, ellos ponían el dinero para mantener los costos de la organización (después también Mussolini) , pero nunca convencidos de obtener con esos mimbres ese partido deseado (recordar que Mussolini comunicó que con el dinero que entregaba debía acercarse a Pestaña, al que prefería). Pero también cabe recordar las expulsiones de alguno de los destacados monárquicos, con Ansaldo (que sí era fascista) a la cabeza. Las diferencias entre José Antonio y Ramiro son más de rivalidad personal que ideológica, de hecho, tras febrero del 35, ambos siguieron manteniendo el mismo mensaje político, es más, a partir de esa fecha es cuando José Antonio asume con mayor ahínco el mensaje sindical de Ramiro.

Termino matizando con otra de las grandes diferencias: la economía. De verdad, ¿alguien (exceptuando a Raimundo que fue capaz de firmar la Ley de Sociedades Anónimas o Girón que defendía el Fuero del Trabajo, copiado de la carta del Lavoro) es capaz de defender que el sindicalismo de Ramiro, Onésimo y José Antonio tiene algo que ver con el corporativismo fascista?

La Falange y el Nacional Sindicalismo, murieron el 19 de abril de 1937, asesinados los fundadores, quedaron falangistas sin rumbo, falangistas sin Falange. En medio de una guerra, con presiones internacionales, buscando aliados que defendiera a una minoría de los militares, de los monárquicos, de las derechas, de los aprovechados, …, nadie puede alegar que, si hay declaraciones a favor de diversos líderes europeos del momento, o si hay interpretaciones más o menos erróneas de una ideología anterior, no se efectuaran en la necesidad de ser defendidos de un sistema naciente que los estaba absorbiendo y estrangulando: la FET JONS. Unos se integraron a un movimiento que no era el suyo, otros se beneficiaron de él, los más (como mi padre) fueron quitados del medio, empujados a una División Azul, azuzados con aquello de “Rusia es culpable” y los menos, terminada la Gran Guerra, se fueron a su casa a soñar con la Revolución Pendiente.

Repito que los dos escritos son pinceladas de lo que yo entiendo, ni mucho menos pretende ser una tesis doctoral, ni tan siquiera un TFG. No se quiera buscar profundidad en unos apuntes, simplemente intento explicar, sin entrar en el análisis exhaustivo de los textos, sin estudiar a qué periodo fascista o falangista nos referimos, que existieron dos formas de pensar, que siendo coetáneas fueron contrapuestas. JAG (22-2-25).

José Antonio Gordón

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