Guía de apoyo al duelo

Guía de apoyo al duelo

Cuaderno Azul te ofrece una Guía del Duelo en descarga gratuita y una dirección mail por si quieres hacernos consultas sobre la situación de pérdida que has vivido o estás viviendo. Te ofreceremos pautas para facilitar el proceso existencial propio de cualquier pérdida significativa.

Morir hoy

   Expulsada del entorno directo, la muerte se oculta tras la enfermedad y deja de ser un problema humano de carácter antropológico/religioso para ser un hecho puramente biológico. El proceso se acorta y se abarata, con la sana intención de pasarlo cuanto antes y volver al mundo de los vivos.  Quizás el desconcierto sea el sentimiento dominante de todos los que afloran, que agrupa especialmente al miedo y a la impotencia. En la actualidad la sociedad no ha descubierto una actitud sustitutiva de la religiosidad, que considera anacrónica, para enfrentarse a las consecuencias de la muerte. 

   La cultura actual no sabe qué hacer con la muerte y cómo gestionar sus consecuencias. La actitud frecuente es retrasar su llegada y ocultarla cuando acontece. Afrontar además la muerte propia, es un ejercicio que compromete a todas las dimensiones de la persona y dependerá́ de las circunstancias particulares de cada uno.  En el tanatorio suelo priorizar la atención a familias con pérdidas repentinas, situaciones traumáticas y muertes prematuras- observación subjetiva de intención clarificadora para describir fallecimientos de niños, jóvenes y personas de mediana edad-, para ofrecerles la escucha y el consuelo, así como cualquier ayuda posible ante el impacto de la muerte. Sin embargo, durante esta crisis, el sufrimiento por la pérdida se ha transformado sin medida posible.

María   

María –nombre ficticio- me permitió acompañarla en la sala velatorio porque no quería dejar a su hermana del alma, ni un minuto: “tengo que aprovechar el poco tiempo que me queda para estar a su lado”, me dijo. Inicié con ella una conversación sencilla para desbloquear el tono del diálogo. Su hermana del alma, amiga y compañera yacía a nuestro lado (tras el cristal del túmulo) víctima del Covid con 45 años. Sentí que María tenía muchas cosas que decirle.  

   Compruebo a diario que estas situaciones generan sentimientos de culpa e indefensión.  Le propuse que pusiese en orden su corazón en ese momento hablándole a su hermana, de la misma manera que lo hacía mientras la cuidaba en el hospital, hasta que se limitaron las visitas. Esto, que puede parecer una locura porque el duelo no ha empezado, no lo es tanto. No se trata de espiritualizar al cadáver fomentando alucinosis ni de teatralizar una situación absurda como recurso terapéutico. No.  Resulta que no es necesaria una respuesta para ofrecer amor a otro y, de hecho, ni siquiera él (el ser amado) tiene que darse por enterado. 

   Incumbe al que ama abrirse al amor y no lo hace para esperar resultados. El proceso sana y restituye la relación con el que murió. Claro que acompañarlo y facilitarlo requiere paciencia y ciertas habilidades. María volvió a llorar mientras agradecía a su hermana tanta vida regalada. Ello le facilitó una apertura interior que le permitió perdonarse y sentir el amor de su hermana querida como nunca. El dolor más insoportable puede llevarnos a un momento de amor inconmensurable, que transforme el drama de la vida en una ocasión para crecer.

   Para ello es bueno utilizar cualquier recurso, siempre que no favorezca el anclaje entre muertos y vivos. Conviene celebrar el amor experimentado durante el tiempo que vivió́, sin alimentar pensamientos mágicos al respecto y expresar claramente la despedida como algo definitivo. La experiencia del amor y la presencia de Dios siguen siendo las herramientas más hermosas para expresar cierta esperanza, entre tanto dolor incontrolado.

Circulo de Espiritualidad José Antonio

Leemos y escuchamos con frecuencia el término espiritualidad y pocas veces referido al verdadero sentido original. En su amplitud apela a la condición específica del ser humano, que lo diferencia del resto de seres. Se trata de la condición que apunta a la singularidad del hombre que, como dimensión, refiere su humana especificidad. Referido a la persona, se trata de la disposición moral, psicológica y cultural por la que desarrolla sus características (ética).

La definición resulta compleja porque generalmente hemos asociado el término a las creencias. Y es cierto que, como dice José Antonio en el capítulo octavo antes mencionado: “El aspecto preeminente de la espiritualidad es lo religioso”.  Y así sucede. La confesionalidad expresa la religación o pertenencia a una confesión, secta o corriente religiosa a partir de una creencia (teísmo), aunque reconocemos la existencia de movimientos y tradiciones espirituales no religiosas.

Nuestro interés está orientado a la espiritualidad cristiana, desde la inspiración que el fundador de Falange Española expresó en su religiosidad manifiesta. Su obra incide además en una fe activa, afín a la proactividad que manifestó en toda su vida pública. Es precisamente su obra y su pensamiento los que nos inspiran para dar forma a un proyecto humanista centrado en la persona, respetuoso y sensible a las necesidades de la persona. 

José Antonio basó su fe en el servicio a España y a sus hermanos, desde una vocación humanista y humanitaria largamente expresada durante su carrera política. Una fe auténtica y ortodoxa, más allá de interpretaciones fanáticas excluyentes, sensible al sufrimiento del otro. Criticó igualmente el clericalismo como la beatería. No calló ante injusticias y siempre se rebeló ante una sociedad que mira a otro lado. Y si la justicia social fue uno de sus principales preceptos, su memoria nos invita ahora a salir al encuentro del otro y acompañar su dolor, su necesidad, su sufrimiento.

Desde el plano espiritual entendemos que el fin del acompañamiento consiste en detectar las necesidades e intentar caminar con la persona en la satisfacción de estas. Desde la opción de Cristo, nuestros días están repletos de oportunidades para mostrarle a Él como modelo. Porque me siento amado te amo y te sirvo, hermano. Sería una buena frase para interiorizar, cada vez que nos encontramos con una circunstancia que afecta también a otros. 

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escuchayconsuelo@gmail.com

César Cid Gil

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